CONGRESO TDAH  

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es uno de los trastornos psiquiátricos más prevalentes de inicio en la infancia. Es, además, la alteración del comportamiento (neuroconductual) más diagnosticada en niños en edad escolar.

Afecta, en función de distintos estudios epidemiológicos, hasta a un 6-10 por ciento de los niños mayores de 6 años, si bien su prevalencia puede estimarse en un 3-5 por ciento de población infanto-juvenil.

Se asocia con retraso y dificultades en el funcionamiento académico y social. De forma no infrecuente evoluciona hacia trastorno negativista-desafiante y disocial en la infancia, siendo elevada su comorbilidad con otros trastornos; se complica con consumo de sustancias, alta tasa de accidentes, etc., en la adolescencia y puede, en el adulto, abocar a diversas psicopatologías y trastornos, como Trastorno del control de los impulsos, Trastorno de Ansiedad y Depresiones y Trastorno antisocial de la personalidad. Todo ello hace muy importante su rápido y correcto diagnóstico, así como su adecuado tratamiento en la infancia.

Debido a las características de este problema, constituido por un núcleo central que es la condición biológica, de naturaleza cada vez mejor conocida, que denominamos “Déficit de Atención con Hiperactividad”, es una cuestión que implica a los servicios sanitarios, ya que debe procederse a un diagnóstico precoz y diferencial con otros posibles problemas neurológicos y psiquiátricos, así como un tratamiento multimodal.

Ahora bien, en tanto en cuanto no es un estado físico alterado de manera transitoria, sino permanente, que afecta al desarrollo escolar, social y personal de los individuos, corresponde también a los servicios educativos la detección en el ámbito escolar y la atención especializada a los niños que, a causa de la interacción entre esta condición biológica y otros factores aptitudinales y ambientales pudieran estar en riesgo de fracasar escolarmente o sufrir problemas de exclusión social en las escuelas.

Es de destacar la situación actual, en la cual las familias, los profesores y orientadores psicopedagógicos, desconocedores de la naturaleza de este problema, se sienten incapaces de ofrecer ayuda adecuada a estos niños e incluso les malinterpretan en su conducta, procediendo a una cierta marginación y a la consideración de niños malos, revoltosos, rebeldes, etc.

En la actualidad, estos escolares reciben la calificación de niños desmotivados, sin interés por el aprendizaje, indisciplinados, transgresores de normas, resultado de una mala educación familiar y, su tratamiento educativo se suele centrar en: aislamiento en el aula o expulsiones durante la Educación Primaria, expedientes disciplinarios orientados a la expulsión de los Centros en la Educación Secundaria o, simplemente, abandono a su suerte, disparando el riesgo de fracaso escolar.

Merece destacarse, por último, que se trata de un trastorno infradiagnosticado en España y que su tratamiento debe ser multimodal (implicando a diversos especialistas), realizándose en el ámbito sanitario a cargo del equipo de psiquiatría infanto-juvenil, con la intervención de distintos especialistas y profesionales, en estrecha relación con el colegio y las familias.

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